Hay cambios sociales que ocurren de manera tan gradual que apenas los percibimos. La baja natalidad es uno de ellos. No ocurre de un día para otro ni puede atribuirse a una sola causa, pero sus efectos se acumulan año tras año hasta transformar profundamente la estructura de una sociedad.
CONAPO estima que en México la población de 60 años y más pasará de 16.5 millones de personas en 2024 a alrededor de 28 millones en 2040, lo que representaría cerca de una quinta parte de la población. Para ese mismo año, la Ciudad de México podría alcanzar una proporción de 27.1 % de personas mayores de 60 años, una de las más elevadas del país. (CONAPO, 2024).
Esto plantea varios retos.
1. Mayor presión sobre los sistemas de pensiones y seguridad social
Una sociedad envejecida necesita garantizar ingresos suficientes durante una etapa cada vez más larga de la vida. Pero si disminuye la proporción de personas en edad laboral mientras aumenta la población jubilada, los sistemas de pensiones y seguridad social enfrentan mayores presiones.
2. Una mayor necesidad de cuidados
El envejecimiento también significa una mayor demanda de atención médica y cuidados de largo plazo.
Y aquí aparece una dimensión particularmente importante: ¿quién cuidará de una población cada vez más longeva si las generaciones familiares son cada vez más pequeñas?
México ha dependido históricamente de las familias para proporcionar buena parte de los cuidados. Cuando existen menos hijos, menos hermanos y menos miembros jóvenes dentro de cada familia, esa red puede hacerse más pequeña.
3. Una reducción progresiva de la población en edad laboral
La economía necesita personas que trabajen, emprendan, innoven, produzcan y sostengan servicios esenciales.
CONAPO proyecta que México alcanzará alrededor de 147 millones de habitantes en 2053, momento a partir del cual comenzaría a disminuir el volumen de población nacional. Paralelamente, crecerá de manera importante el número de personas mayores. (CONAPO, 2023).
Esto no significa que una menor población implique automáticamente una economía más débil. La productividad, la tecnología, la migración y la participación laboral también pueden modificar considerablemente estos efectos.
Pero sí significa que México tendrá que prepararse para una estructura poblacional radicalmente diferente.
¿Cuántas personas están renunciando a tener hijos y cuales son los factores sociales?
El informe Estado de la Población Mundial 2025 del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) advierte precisamente sobre esta diferencia. Su investigación identifica como obstáculos para alcanzar el número de hijos deseado factores como las dificultades económicas, la inseguridad laboral, el costo de la vivienda, las preocupaciones sobre el futuro y la falta de condiciones adecuadas para conciliar trabajo y vida familiar.
Porque una cosa es una sociedad en la que las personas, teniendo condiciones favorables, deciden libremente tener familias pequeñas.
Y otra muy distinta es una sociedad en la que formar una familia se convierte progresivamente en un privilegio que muchos consideran económicamente y socialmente inviable.
¿Qué estamos ofreciendo a quienes quieren ser padres?
La Ciudad de México es un ejemplo particularmente claro.
Es una ciudad con altos niveles de escolaridad, una importante participación femenina en el mercado laboral y enormes oportunidades profesionales. Pero también es una ciudad donde el acceso a una vivienda adecuada puede ser difícil, donde los tiempos de traslado son largos y donde conciliar trabajo y familia puede convertirse en un desafío cotidiano.
Si México quiere enfrentar seriamente el desafío demográfico, debe preguntarse qué puede hacer para que maternidad, paternidad, trabajo y desarrollo personal no sean realidades que necesariamente compitan entre sí.
Necesitamos políticas de vivienda para familias jóvenes, sistemas de cuidado, mejores condiciones de conciliación laboral, atención médica oportuna para mujeres embarazadas, corresponsabilidad de los padres, acompañamiento durante el embarazo y los primeros años de vida, atención a la infertilidad y redes de apoyo comunitario.
Y necesitamos algo más difícil de medir, pero igualmente importante: una cultura que no vea a los hijos como un obstáculo para realizarse o como desechables, sino como una dimensión valiosa de la vida personal y de la construcción de la sociedad, misma que comprenda que cada vida es un don.
El futuro demográfico se decide también en el presente
La baja natalidad no es una catástrofe inevitable ni un motivo para mirar con miedo a las nuevas generaciones. Es una realidad demográfica que exige anticipación, inteligencia y una conversación social madura.
La Ciudad de México nos está mostrando con especial claridad hacia dónde puede dirigirse el país.
La pregunta final es: ¿Qué clase de sociedad estamos construyendo para quienes quieren tenerlos?
Porque defender el futuro de una sociedad no consiste únicamente en hablar del número de habitantes, consiste también en construir las condiciones para que cada mujer pueda decidir ser madre, cada hombre pueda decidir ser padre y cada familia que quiere crecer encuentre una comunidad capaz de acompañarlos. Y esa es tarea de cada día.
Referencias
Consejo Nacional de Población. (2023, 14 de julio). Día Mundial de la Población, se presentaron las proyecciones de la población de México y las entidades federativas 2020-2070. Gobierno de México.
Consejo Nacional de Población. (2024, 27 de diciembre). Del acelerado envejecimiento poblacional. Gobierno de México.
Consejo Nacional de Población. (2026, 29 de mayo). Ciudad de México, escenario de la diversidad. Gobierno de México.
Consejo Nacional de Población. (2026, 4 de septiembre). La situación demográfica de México 2026. Gobierno de México.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2024). Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023: Principales resultados. INEGI.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2025, 25 de septiembre). Estadística de Nacimientos Registrados (ENR) 2024. INEGI.
Fondo de Población de las Naciones Unidas. (2025, 10 de junio). Informe del UNFPA vincula la caída de las tasas de fecundidad con el costo de vida, la desigualdad de género y la incertidumbre sobre el futuro. UNFPA México.
